Exacto, me llamo igual que el mar. Aunque mi nombre no es lo único que tengo en común con el Mediterráneo: nací y crecí en la isla de Mallorca. Tengo 24 años y hace ya dos que enseño español en Austria. No sé si prefiero aprender o enseñar idiomas, por eso hago las dos cosas a la vez. Con la comida me pasa exactamente lo mismo, no sé si me gusta más cocinar o comer.

Otras cosas que me definen son mi pasión por los animales (perros sobre todo), tocar el piano e ir a la playa. Si hay algo que de verdad no me gusta es el pepino (lo siento, tzatziki). Si me tuviera que definir con una sola palabra sería energía, ya que, según mis amigos, tengo mucha vitalidad y desprendo buenas vibraciones.